La urbanización en la (pre?) sustentabilidad

En los últimos 70 años, algunos hitos acercaron los mundos –relativamente antagónicos-   de la construcción y la sustentabilidad. Recorramos un poco algunos de ellos.

Qué es la Carta de Atenas?

La Carta de Atenas es un documento publicado en 1942 por los arquitectos Le Corbusier y Josep Lluis Sert, redactado luego del IV Congreso de Arquitectura Moderna celebrado a bordo del barco Patris II en el año 1933, en la ruta Marcella-Atenas-Marcella.

Referidos al espacio constructivo, La Carta de Atenas, publicada en 1942, propugnaba, entre otros, conceptos bioclimáticos y paisajísticos a considerar en la construcción, que se encontraba ya modificada por el avance del empleo de las máquinas.

Veamos algunos pasajes

 “El advenimiento de la era del maquinismo ha provocado inmensas perturbaciones en el comportamiento de los hombres, en su distribución sobre la tierra y en sus actividades mismas; movimiento irrefrenado de concentración en las ciudades al amparo de las velocidades mecánicas; evolución brutal y universal sin precedentes en la historia. El caos ha hecho su entrada en las ciudades”

Con un detallado análisis de exigencias y observaciones sobre las 33 ciudades participantes y sus estados iniciales, concluye con una síntesis de puntos doctrinales que invitan al desarrollo arquitectónico y urbanístico, ordenadas por un plan orgánico general, introduciendo la necesidad de estudiar nuestra relación con el ambiente a la hora de construir nuevas edificaciones.

“La obra ya no quedará limitada al precario plan del geómetra, que proyecta, al azar de los suburbios, los mazacotes de inmuebles y el polvo de las parcelaciones. Será una auténtica creación biológica con órganos claramente definidos, capaces de desempeñar a la perfección sus funciones esenciales. Se analizará los recursos del suelo y reconocerá las necesidades a las que es preciso someterse; se estudiará el ambiente general y serán jerarquizados los valores naturales. Los grandes cauces circulatorios serán confirmados y colocados en su justo lugar, y se determinará la naturaleza de su equipamiento según el uso a que estarán destinados. Una curva de crecimiento expresará el futuro económico previsto para la ciudad. Reglas inviolables garantizarán a los habitantes el bienestar del alojamiento, la facilidad del trabajo, el empleo feliz de las horas libres. El alma de la ciudad quedará vivificada por la claridad del plan.”

AgriCultura + Permanente = PERMACULTURA

En este mismo sentido, la difusión de técnicas de  permacultura en la década del 70 fue acercando la naturaleza al espacio constructivo, invitando a la reflexión sobre sistemas de producción estables

El libro Una Permacultura – Permaculture One – de Bill Mollison y David Holmgrem desarrolla el concepto de agricultura permante para asentamientos humanos como uno de los sistemas de producción estables que podriamos desarrollar en sociedad.

Este concepto, que populariza prácticas ancestrales que contribuyeron a la sostenibilidad de las antiguas culturas agrícolas y cazadoras; surge como réplica contrapuesta al uso de métodos agroindustriales destructivos, empleados luego de la Segunda Guerra Mundial, y cuenta con una rápida difusión, generando debates, revistas de divulgación, miniseries y decenas de cursos y libros sobre la aplicación de la permacultura en más de 80 países.

Asimismo…

En el caso de la sustentabilidad, podemos citar un punto de inflexión bastante emblemático en el año 1972, donde se unifica y difunde el urgente menester de contar con nuevos mecanismos que paren la crisis que se vive.

“Se enfrenta una crisis ambiental global que pone en riesgo la vida del ser humano y del planeta. […] Nuestras bruscas y vastas aceleraciones –en el crecimiento demográfico, en el uso de la energía y de nuevos materiales, en la urbanización, en los ideales de consumo y en la contaminación resultante– han colocado al hombre tecnológico en la ruta que podía alterar, en forma peligrosa, y quizá irreversible, los sistemas naturales de su planeta, de los cuales depende su supervivencia biológica […] En pocas palabras, los dos mundos del hombre –la biósfera de su herencia y la tecnósfera de su creación– se encuentran en desequilibrio y, en verdad, potencialmente, en profundo conflicto. Y el hombre se encuentra en medio”

Fragmento del Informe final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo en junio de 1972, elaborado por un centenar de científicos de todo el mundo y redactado por René Dubos y Barbara Ward. La conferencia contó con la participación de 1200 delegados representando a 110 países. El informe reúne los debates y recomendaciones de la misma, publicado luego en 10 idiomas.

Este fragmento del informe “Una Sola Tierra: El cuidado y conservación de un pequeño planeta[”, sintetiza la necesidad de cambio que deben considerar los países respecto a sus estrategias de crecimiento, e instala la cuestión ambiental en la agenda política mundial, desarrollando entre otros instrumentos la creación del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y abriendo una discusión sobre las características que debería considerar el  desarrollo de esta nueva civilización, llamada “Civilización industrial”.

Los 90’s

En la década del 90, aportes de los 100 testimonios ofrecidos en el documento “Nuestras Propias Soluciones” (1992), realizado en paralelo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo o  Río ´92, cuenta con observaciones y trabajos de arquitectos y profesionales de variadas especializaciones. Se suman a ellos los propios de la Carta de Aalborg[ (1994), aprobada por los participantes de la Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles, en el trazado de un camino hacia la evaluación y aplicación de criterios de sustentabilidad en el proceso constructivo.

La Carta de las Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad, conocida como Carta de Aalborg, es realizada y aprobada por los participantes de la Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles, celebrada en Aalborg, Dinamarca, el 27 de mayo de 1994. El grupo de redacción de la Carta consideró que numerosas propuestas de modificaciones básicas y sustanciales merecían un examen y un debate más detallados y no podían incluirse como un mero aspecto de redacción. En consecuencia, se propuso que la revisión de las modificaciones propuestas por el comité de coordinación de la campaña originó que la Carta fuera desarrollada en mayor medida y sometida a los participantes en la segunda Conferencia de Pueblos y Ciudades Sostenibles realizada en Portugal, Lisboa del 6 al 8 de octubre de 1996.

Ampliar las aplicaciones

Si bien en un principio parte de las iniciativas apuntan a la aplicación de soluciones técnicas (uso de tecnología más eficiente, gestión de recursos renovables y no renovables, utilización de materiales menos contaminantes, entre otras alternativas);  la diversidad de enfoques que genera el complejo entramado del sistema planetario sobre el concepto de sustentabilidad y la necesidad de medidas más comprometidas con la componente social, dieron inicio a un debate que todavía hoy se encuentra vigente.

En este sentido, si el desarrollo de las ciudades se encuentra representado en gran medida por las actividades constructivas, resulta necesario optar, aunque sea de forma provisoria, por alguna definición de sustentabilidad y comenzar a trabajar en el trasvase de conceptos y acciones al campo de los oficios de la construcción.