Ciervo de los Pantanos deja categoría «peligro de extinción»

Hace muy poquito, el 11 de abril de 2026, se dio a conocer esta noticia alentadora sobre el ciervo más grande de Sudamérica, el Ciervo de los Pantanos, que fue declarado Monumento Natural en las provincias de Chaco, Corrientes, Buenos Aires y Entre Ríos.

Categoría «Vulnerable» es reemplazada por «Casi amenazada»

Durante décadas, el ciervo estuvo en peligro de extinción, siendo un gran representante de los Esteros del Iberá. Pero todo cambió tras dejar atrás la lista de especies amenazas de extinción en Argentina y convertirse en símbolo de esperanza para la fauna nativa, tras una recuperación visible en lugares emblemáticos como los Esteros del Iberá, en Corrientes.

Una red efectiva

Organizaciones como la Fundación Rewilding Argentina, junto a comunidades y autoridades locales, tejieron una red de acciones que hoy permite repensar no solo el futuro del ciervo, sino también las estrategias de restauración ecológica y el vínculo del ser humano con el entorno natural.


Gentileza: Ciervo de los pantanos: al rescate de una especie amenazada.

Recuperación de la especie y su nuevo estatus

El ciervo de los pantanos experimentó un cambio en su clasificación y este ajuste no implica la ausencia total de riesgos, pero sí señala que las poblaciones crecieron lo suficiente como para salir del grupo de especies con peligro inminente de desaparecer en Argentina. El núcleo de esta recuperación se encuentra en los Esteros del Iberá, donde la cantidad de ejemplares se multiplicó en los últimos años.


La Fundación Rewilding Argentina y el Parque Nacional Iberá encabezaron acciones para proteger tanto a los ciervos como a su entorno natural. La clave fue reducir amenazas como la caza y la invasión de ganado, lo que permitió que la especie comenzara a recuperarse de forma natural.
“Es la especie de ciervo más grande de Sudamérica. Es una especie muy adaptada a zonas húmedas… resiste procesos de sequía, prefiere esos ambientes sin duda”, destacó Sebastián Di Martino, director de conservación de Rewilding Argentina.


En los años 70, el panorama era muy distinto. Según relató Di Martino, el biólogo George Schaller sobrevoló Iberá en esa época y casi no encontró ciervos de los pantanos. Tampoco carpinchos ni yaguaretés. “Pasó de estar prácticamente extinto a haber miles, sin ningún lugar a dudas, la mejor población que queda en Argentina además de la de Iberá y del Delta. Hay otra en la zona este de Chaco y Formosa. Esa es seguramente la que está más amenazada de todas”, explicó.


El ciervo de los pantanos es una especie originaria de ambientes húmedos, pero su capacidad de adaptación le permite sobrevivir a períodos de sequía. No obstante, su preferencia son los bañados y zonas anegadas, donde encuentra refugio y alimento. Históricamente, fue objetivo de la caza deportiva, en parte por su gran cornamenta, lo que contribuyó a la reducción drástica de sus poblaciones.

Ley para la translocación de especies y restauración de ecosistemas

La provincia de Corrientes sancionó una ley que habilita la translocación de especies nativas. Esta normativa permite trasladar individuos de especies recuperadas -como el ciervo de los pantanos- a otras regiones del país donde sus poblaciones siguen siendo críticas o han desaparecido.

Principales amenazas históricas y su eliminación

Fuente: Infobae.
» La baja cantidad de ciervos de los pantanos en el pasado se debió a múltiples factores. Se lo cazó intensivamente por su cornamenta, buscada como trofeo, y fue desplazado por el avance del ganado doméstico. Además, resultó afectado por enfermedades transmitidas por el ganado.
El primer gran paso para revertir esta tendencia fue la creación, en 1983, de una reserva provincial de 1,3 millones de hectáreas en Iberá. “Tuvo que ver más que nada con la eliminación de amenazas, que empezó a hacerla Corrientes estableciendo una reserva de 1.3 millones de hectáreas, gigantesca”, recordó Di Martino.


Otro factor clave fue la transformación de antiguos cazadores los “mariscadores” en guardaparques, lo que permitió controlar la caza furtiva y disminuir la presión sobre la especie.
En el caso del Iberá, el control de la invasión ganadera y la erradicación de la caza fueron determinantes. Ya sin estas amenazas, la recuperación de la especie se dio de manera natural. Más adelante, la creación del Parque Nacional Iberá y la conversión de parte de la reserva original en área protegida reforzaron este proceso.


“De las 1,3 millones de hectáreas que tenía la reserva, que es una categoría de conservación más flexible, 756.000 hectáreas pasaron a ser parque nacional, con un nivel de protección mucho mayor”, agregó el director de conservación.


Aunque el ciervo de los pantanos logró recuperarse en áreas como Iberá y el delta del Paraná, existen otras poblaciones que continúan en estado crítico. Las áreas más afectadas son el este de Chaco y Formosa, donde la especie estuvo presente históricamente pero hoy está prácticamente extinta.
“Esa población llegaba mucho más al oeste, especialmente a lo largo de grandes ríos como el Pilcomayo y el Bermejo, y alcanzaba provincias como Salta y Jujuy. Hoy, en esas zonas, está completamente extinta”, concluyó Di Martino.


Actualmente, se trabaja en proyectos de reintroducción en zonas como el interfluvio Bermejo-Bermejito, en Chaco. La provincia aprobó un proyecto específico y está pendiente de ejecución. La experiencia de Iberá demuestra que, si se eliminan las amenazas principales, el ciervo de los pantanos tiene capacidad de recuperarse por sí mismo.»
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